Castilla-La Mancha es una región históricamente agrícola. A lo largo de sus casi ochenta mil kilómetros cuadrados de superficie podremos encontrar miles de hectáreas de cultivo: viñedos, olivos, girasol, trigo, cebada, leguminosas, yeros, almendros, pistachos, …. que constituyen uno de los ejes principales de su economía, convirtiéndola en una de las regiones con la industria agroalimentaria más potente y que ha forjado, siglo tras siglo, una cultura ligada profundamente a la tierra y consecuentemente, a la mirada de fe al cielo.
El titular de la Ruta Gregoriana de Castilla-La Mancha, San Gregorio Nacianceno, es uno de los santos a los que el pueblo cristiano acudió y acude para rogar por “el campo y ante las plagas” desde que el Papa Esteban en el año 885 buscó su intercesión para eliminar la devastadora plaga de langosta que invadió las Galias.
San Gregorio Nacianceno, protector del campo ante las plagas desde el año 885.
Fueron múltiples las villas que hicieron “voto” a San Gregorio Nacianceno a lo largo de la geografía española para pedir su protección ante las plagas del campo, tal y como atestiguan las “Relaciones Topográficas de Felipe II” del siglo XVI, fruto del resurgir de la figura de San Gregorio Nacianceno en la Iglesia Católica en este siglo ante la aparición del protestantismo, su proclamación como Doctor de la Iglesia en 1568 y la solemne traslación de sus restos a la nueva Basílica de San Pedro en 1580.
Sonseca (Toledo), Villacañas (Toledo), Arenales de San Gregorio (Ciudad Real), Fuensanta (Albacete), Las Eras (Alcalá del Júcar, Albacete), Pozoseco (Pozorrubielos de La Mancha, Cuenca), Saceda del Río (Huete, Cuenca) y Pozorrubio de Santiago (Cuenca), son las localidades castellano-manchegas que han conservado su voto a San Gregorio Nacianceno el 9 de mayo o el fin de semana más cercano, aunque su fiesta litúrgica se cambió al 2 de enero en el año 1965 con el Concilio Vaticano II. Son los denominados como “pueblos naciancenos” y sobre los que se configura la Ruta Gregoriana de Castilla-La Mancha.
El itinerario que conecta a estos ocho pueblos naciancenos dibuja el báculo arzobispal del santo en el mapa de la región, alcanzando los 555 kilómetros, y está dividido en siete tramos a través de los campos y cuarenta y cuatro localidades de cuatro provincias, recorriendo las comarcas de los montes de Toledo, La Mancha, La Manchuela, la Serranía baja de Cuenca y La Alcarria, lo que convierte en un itinerario de referencia para conocer y descubrir la comunidad de Castilla-La Mancha.
Montes de ToledoLa ManchaLa ManchuelaSerranía baja de CuencaLa Alcarria